Vegetarianismo y Longevidad

Investigadores de todo el planeta intentan descubrir los secretos de los centenarios en diversas culturas. Quieren comprender por qué estos hombres y mujeres, que desafían los límites de la vida, han logrado superar los cien años. Y especialmente, una vez que lo han conseguido, intentan despejar otra incógnita: ¿Estamos preparados para vivir más allá de una tercera edad? Documentos TV emite “El misterio de los centenarios”, una producción francesa que recoge algunas de estas investigaciones y el testimonio de algunos de ellos.

Los Hunza, un Pueblo Longevo

El valle del río Hunza, en la frontera de la India y Pakistán, es llamado ‘oasis de la juventud’, y no es en vano: los habitantes de la zona viven hasta 110-120 años, casi nunca se enferman y tienen una apariencia muy joven.
Los habitantes de Hunza destacan en muchos aspectos entre las naciones vecinas: físicamente se parecen mucho a los europeos, hablan su propio idioma -el burushaski- que no se parece a ningún otro en el mundo, y profesan un islam especial, el ismaelita, informa Marketium.

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Sin embargo, lo más sorprendente de esta pequeña nación escondida entre los macizos montañosos de la región es su capacidad extraordinaria de mantener su juventud y salud: los hunza se bañan en agua helada incluso a 15 grados bajo cero, juegan a juegos deportivos incluso hasta los 100 años, las mujeres de 40 años parecen adolescentes y a los 65 años dan a luz. En verano comen frutas y verduras crudas; en invierno, albaricoques secos, granos germinados y queso de oveja.

Sobre el secreto de su longevidad, los habitantes de Hunza recomiendan mantener una dieta vegetariana, trabajar y moverse constantemente. Entre otros beneficios de este modo de vida figuran la alegría –los hunza siempre están de buen humor– y el control de los nervios, no conocen el estrés.

Fuente: hactualidad.rt.com

La Carne es Débil

Documental creado por el Instituto Nina Rosa del Brasil y dirigido por Denise Gonçalvez que trata sobre los derechos de los animales y su explotación como producto de alimentación, así como el impacto que representa para la salud del ser humano y el medio ambiente.
Cuenta con la participación, entre otros, de técnicos ambientales, médicos, pediatras, periodistas como Washington Novaes, Dagomir Marquezi y Flávia Lippi, la socióloga Marly Winckler (presidenta de la Sociedade Vegetariana Brasileira), la veterinaria Rita de Cássia Garcia y el ex-boxeador Éder Jofre.

La Biblia y el Vegetarianismo

Y dijo Elohim: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. Génesis 1:29

El Creador dio a nuestros primeros padres el alimento que él había establecido que la raza humana debía consumir. Era contrario a su plan que se quitara la vida a ningún ser viviente. No había de haber muerte en el Edén. El fruto de los árboles del huerto constituía el alimento exigido por las necesidades del hombre. El Altísimo no dio al hombre permiso para consumir alimentos animales hasta después del diluvio. Todo aquello a base de lo cual el hombre pudiera subsistir había sido destruido, y por lo tanto el Señor, a causa de la necesidad humana, dio a Noé permiso para comer de los animales limpios que había llevado consigo en el arca. Pero el alimento animal no era el artículo de consumo más saludable para el hombre.

Al señalar el alimento para el hombre en el Edén, el Creador demostró cuál era el mejor régimen alimenticio; en la elección que hizo para Israel enseñó la misma lección. Sacó a los israelitas de Egipto, y emprendió la tarea de educarlos para que fueran su pueblo. Por medio de ellos deseaba bendecir y enseñar al mundo. Les suministró el alimento más adecuado para este propósito, no la carne, sino el maná, “el pan del cielo”. Pero a causa de su descontento y de sus murmuraciones acerca de las ollas de carne de Egipto les fue concedido alimento animal, y esto únicamente por poco tiempo. Su consumo trajo enfermedades y muerte para miles. Sin embargo, nunca aceptaron de buen grado la restricción de tener que alimentarse sin carne. Esto siguió siendo causa de descontento y murmuración, en público y en privado, de modo que nunca revistió carácter permanente.

Al establecerse en Canaán, se permitió a los israelitas que consumieran alimento de origen animal, pero bajo prudentes restricciones encaminadas a mitigar los malos resultados. El uso de la carne de cerdo quedaba prohibido, como también el de la de otros animales, de ciertas aves y de ciertos peces, declarados inmundos. De los animales declarados comestibles, la grasa y la sangre quedaban absolutamente proscritas. Sólo podían consumirse las reses sanas. Ningún animal desgarrado, mortecino, o que no hubiera sido cuidadosamente desangrado, podía servir de alimento.

Por haberse apartado del plan señalado por Elohim en el plan de alimentación, los israelitas sufrieron graves perjuicios. Desearon comer carne y cosecharon los resultados. No alcanzaron el ideal de carácter que el Creador les señalara ni cumplieron los designios divinos. El Señor “les dio lo que pidieron; mas envió flaqueza en sus almas” (Salmo 106:15, VM). Preferían lo terrenal a lo espiritual, y no alcanzaron la sagrada preeminencia a la cual Elohim se había propuesto que llegasen.

Fuente: Consejos Sobre el Régimen Alimenticio (Elena White)

Links de Descarga del Libro:

http://media2.egwwritings.org

http://es.scribd.com

http://www.pmministries.com

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