Comments
  1. La Iglesia de Dios en Jerusalén, encabezada por el sucesor del apóstol Santiago huyó de Jerusalén poco antes de ese año y se dirigió a Pella. A veces los cristianos eran llamados nazarenos, por de Jesús de Nazaret. Por supuesto, había iglesias en todo el Imperio Romano, pero muchas se habían debilitado como resultado de falsos maestros. Algunas ya no eran la verdadera Iglesia de Dios. A finales del siglo I, sabemos que el apóstol Juan vivió en Asia Menor (Turquía moderna). También fue allí donde Policarpo y Polícrates llevaron la obra de Cristo desde la ciudad de Esmirna.
    Después de la época del Emperador Constantino, cuando la iglesia oficial ganó la supremacía, el pueblo de Dios fue perseguido y vivían principalmente en pequeños pueblos y ciudades. Más tarde, un número mayor vivió en el noreste de Asia Menor en la región de Armenia, entre el Mar Negro y el Mar Caspio.
    Los cristianos verdaderos fueron llamados a menudo como paulicianos. El nombre probablemente viene del hecho de que seguían las enseñanzas del apóstol Pablo. Pero hay varias otras teorías de su origen y la razón de su nombre. Uno de sus líderes fue Constantino de Mananali, que fue muerto por un hombre llamado Simeón, que tan conmovido por la sinceridad y el celo de los paulicianos, y por la valentía de Constantino en su muerte, se convirtió. Simeón fue líder y también fue martirizado.
    A mediados de la década de los 800, los paulicianos sufrieron una terrible persecución. La emperatriz Teodora martirizó miles de paulicianos en Armenia. Es importante señalar aquí que hacia el año 700 aproximadamente, la mayoría de la verdadera Iglesia de Dios se había mudado. Y, después del año 800, la mayoría de los paulicianos que quedaban no eran ya la verdadera Iglesia de Dios. (para más ver el documento pauliciano La Llave de la Verdad).
    Finalmente, la persecución expulsó a los paulicianos de Armenia. Comenzaron a emigrar a lo que ahora es Bulgaria al Este de Europa. Los convertidos búlgaros se conocieron como bogomiles, un nombre aplicado a varias personas, todas ellas etiquetadas como “herejes” por el cristianismo oficial. La verdadera Iglesia de Dios fue encontrada en Bulgaria en este tiempo. El nombre más común para ellos era bogomiles. El nombre significa “amigo de Dios”.
    A finales del siglo XI un grupo influyente apareció en el sur de Francia. Se llamaban albigenses por predicación de bogomiles. El nombre proviene de la ciudad de Albi, donde muchos de ellos vivían. Su maestro era un hombre llamado Pedro de Bruys. Muchos siguieron sus enseñanzas y más tarde se conocieron como petrobrusianos. Después del asesinato de Pedro, aparecieron otros dos líderes de la Iglesia. Uno era Arnoldo de Bresca. Sus seguidores eran conocidos como arnoldistas. Pero de nuevo, fue arrestado por perseguidores, ahorcado, su cuerpo quemado y sus cenizas arrojadas al río Tíber, cerca de Roma. Un sucesor más directo a Pedro de Bruys fue un hombre llamado Henri (Henry) de Laussane. A sus seguidores se los llamó henridanos.
    Entre estos pueblos, los albigenses, petrobrusianos, arnoldistas y henridanos estaban los pocos y perseguidos que constituyeron la verdadera Iglesia de Dios en los siglos XI y XII.
    Entonces Dios llamó a un nuevo líder para dirigir su Iglesia en la última parte del siglo XII. Su nombre era Pedro Waldo. Algunos waldenses (valdenses) guardaban el día de reposo en el séptimo día, el sábado. También hay indicación de que algunos de ellos pueden haber observado los días santos anuales. Con el transcurso del tiempo, muchos valdenses se debilitaron por las persecuciones y ya no se consideran parte de la verdadera Iglesia de Dios.
    Resumiendo, el pueblo de Dios vivió en pequeños pueblos en las montañas del sudeste de Europa durante gran parte de los siglos sexto a noveno. Entonces la persecución los llevó al corazón de Europa. Pequeños grupos de verdaderos creyentes vivían en el norte de Italia, Suiza y el sur de Francia. Luego de la imprenta y el descubrimiento de América, los grupos del cristianismo tradicional, tanto católicos como protestantes crecieron en intolerancia con los “disidentes”. Verdaderos cristianos Los cristianos perseguidos en Europa buscaron la libertad religiosa en América a principios de los 1600.
    Entre los que buscaban la libertad religiosa en el Nuevo Mundo había pequeños grupos de guardadores del sábado. En 1664, un observante del sábado llamado Stephen Mumford llegó a Rhode Island y fundó una congregación en Newport, Rhode Island, en 1671. Ése es el registro más temprano que tenemos del establecimiento de la Iglesia de Dios en el continente americano.
    A mediados del siglo XIX, los observadores del sábado enviaron misioneros por todo el mundo. Las congregaciones que guardaban el sábado fueron levantadas en Filipinas, México, América Central y del Sur, India, Indonesia y China. La mayoría de estas congregaciones eran pequeñas, pero hubo un intento de predicar el Evangelio al mundo. La continuidad de estas congregaciones se manifiesta en la actualidad en la Iglesia Israelita del Nuevo Pacto y otras.
    A principios de 1800, surgieron varias disputas entre los grupos que guardaban el sábado. Algunos, en 1818, adoptaron el nombre de Bautista del Séptimo Día. Sin embargo, los observadores del sábado que no se unieron al movimiento Bautista del Séptimo Día continuaron usando el nombre Iglesia de Dios. Con el tiempo adoptaron el nombre Iglesia de Dios, séptimo día. A ese remanente de la verdadera Iglesia fue que llegó a ser nombrado ministro Herbert W. Armstrong a principios del S. 20.
    A lo largo de siglos de persecución la Iglesia de Dios había perdido muchas verdades, y estaba teniendo un impacto pobre en el mundo, pero conservaba el rechazo a la doctrina de la Trinidad, el sábado, la ley de alimentos limpios, el diezmo, y muchas otras doctrinas bíblicas pero había perdido otras. Fue así que surgió la obra restauradora de Iglesia de Dios radial (por su impacto en la radio) que luego se llamó Iglesia de Dios Universal (por su característica de ser internacional).
    En este siglo 21 varios grupos mantienen unidad doctrinaria en la enseñanza de la Iglesia que comenzó en Jerusalén. Yo soy miembro de la Iglesia de Dios, una asociación internacional. Somos herederos de los nazaremos, los ebionitas que aceptaron a Pablo, los paulcianos fieles, los primeros bogomiles, los valdenses insabatti, la iglesia que guardaba el sábado en América en 1600 y de la Iglesia de Dios Universal del siglo 20. Aquí estamos, testimonio fiel que la Iglesia de Dios no puede morir.

  2. La Biblia habla de la Reforma Protestante. En Apocalipsis 17 se describe a Babilonia teniendo hijas,a las cuales llama “rameras”. Efectivamente el Catolicismo tuvo mucas hijas que salieron protestando de su seno. Algunas ahora son dóciles, tanto quieren volver a la Madre Iglesia, Otras rebeldes, muy rebeldes a su Madre. Pero no por eso dejan de ser hijas… y rameras. En fin.. hay otra historia, la de Iglesia de Dios, que comenzó en Jerusalén, no en Roma.

      • Para contar la historia de la verdadera Iglesia (algo que siempre me interesó ya que soy profesor de Historia) e necesitan algunos fundamentos.
        1) Siempre fue (y sigue siendo) una “manada pequeña” (Lucas 12:32). Esto descarta la Iglesia Católica, pero también los grupos derivados (“hijas”) que han salido protestando de su seno (algunas con más rebeldía que otras).
        2) Dios prometió de que “las puertas del Hades” no prevalecerán contra la Iglesia (Mateo 16:18), esto quiere decir que no moriría (nunca desaparecería del todo). Quiere decir que TIENE que haber otra historia, la de la verdadera Iglesia que tiene continuidad desde la Iglesia de Jerusalén del primer siglo hasta la actualidad. Esta historia no es fácil de reconstruir porque fue una iglesia perseguida y difamada. Mucha de la información que tenemos es de los enemigos de la verdadera Iglesia y mucho material ellos mismo lo han hecho desaparecer.
        Dicho esto vamos a la otra historia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

WordPress spam Bloqueado por CleanTalk.